Una importante reforma de una vivienda ya existente, llevada a cabo en torno a una única directriz inquebrantable: crear una auténtica sala de cine diseñada a medida, no una simple sala multimedia, dentro de un espacio ya definido arquitectónicamente y con la estructura interrumpida por un hueco de ascensor inamovible. Las expectativas del cliente iban más allá de la sala de cine y abarcaban un ecosistema tecnológico totalmente integrado que incluía iluminación, sistemas de sombreado, audio, vídeo, videovigilancia y control.
La distribución de la sala, las líneas de visión y la disposición de los asientos se diseñaron en torno al obstáculo estructural permanente, en lugar de partir de una estructura abierta, ya que no era posible reubicar el hueco.
Se evaluaron diversas tecnologías de visualización, entre ellas la proyección y las pantallas LED de visión directa, y se modificaron en repetidas ocasiones las distribuciones de los asientos para maximizar la capacidad dentro de los límites de las paredes fijas.
La calibración de los paneles, el soporte estructural y las tolerancias de instalación se abordaron mediante una planificación previa detallada, la coordinación con el fabricante y ajustes de precisión in situ.
En colaboración con CinemaTech, los altavoces se ocultaron por completo tras unos sistemas de paredes de tela acústicamente transparentes, integrando así el tratamiento acústico en el diseño de los acabados de la sala.