Un ático de tres plantas construido para un alto ejecutivo que valora la tecnología, el arte y las sensaciones que le transmite un espacio. El encargo parecía sencillo a primera vista, pero resultaba exigente en la práctica: todo debía funcionar con fluidez, rapidez y sin contratiempos, por lo que el equipo de diseño abordó la vivienda como un entorno de vida completo, en lugar de como un conjunto de habitaciones independientes.
Se unificaron ocho subsistemas, desde el sistema AV sobre IP hasta el control centralizado, en un único ecosistema, en lugar de implementarlos como instalaciones aisladas.
La piscina, la zona de barbacoa y las zonas comunes se diseñaron siguiendo los mismos criterios que el interior.
El sistema de videovigilancia UniFi Theta permitió instalar las cámaras de forma discreta, manteniendo oculto el hardware principal.
La zona de la piscina con techo retráctil se integró en el mismo sistema de control, de modo que respondía al estado de apertura o cierre del techo y al uso diurno o nocturno.