Este proyecto comenzó con una idea sencilla: un pequeño cine en casa en el salón. Pero a medida que el propietario exploraba las posibilidades reales, esa idea evolucionó rápidamente hacia algo mucho más ambicioso. El objetivo quedó claro: crear una sala de cine dedicada que pudiera rivalizar, e incluso superar, la experiencia de una sala de cine comercial.
La sala se diseñó desde cero siguiendo los estándares acústicos, de proyección y de audio de calidad cinematográfica.
Se introdujo la tecnología Waveforming para gestionar activamente el rendimiento de los graves, creando un sonido uniforme y controlado en todos los asientos.
Se aisló un proyector láser de calidad comercial en una sala de equipos dedicada para controlar el calor y el ruido.
Los elementos acústicos se diseñaron como elementos escultóricos, combinando la función técnica con el diseño visual.