Este proyecto fue diferente a cualquier otro para Beyond Alliance. La propietaria no solo era una colaboradora desde hacía mucho tiempo, sino también una arquitecta respetada que diseñaba su propia residencia. Sus instrucciones eran precisas y muy personales: una casa que transmitiera vida, fuera intuitiva y receptiva, pero que al mismo tiempo mantuviera una apariencia tranquila y disciplinada.
Se crearon perfiles de control personalizados para la propietaria, su madre y el personal doméstico.
Un salón se convierte fácilmente en un cine en casa con solo pulsar un botón.
Todo el equipo estaba oculto, montado en la pared o integrado en la arquitectura.
El hogar se puede supervisar y controlar de forma remota a través de dispositivos móviles y wearables.