Este proyecto comenzó con una visión extraordinaria: construir una sala de proyección privada que pudiera estar a la altura de los mejores estudios de mezcla y salas de posproducción de Hollywood. Como ejecutivo experimentado del sector, el propietario no quería nada menos que un rendimiento de referencia combinado con la calidez y la comodidad de un espacio familiar.
El equipo trabajó con el constructor para crear un espacio adicional que permitiera instalar perfectamente la pantalla más grande.
Cantara encontró una forma de añadir los nuevos altavoces de forma segura sin tener que volver a abrir ni dañar el techo ya terminado.
Un sistema de control Savant optimizado con un iPad y un mando a distancia que permite manejar todo el cine sin esfuerzo.
Se añadieron discretamente subwoofers adicionales para mejorar el impacto de los graves y crear un sonido más suave y rico.