Esta casa adosada de estilo georgiano, catalogada como edificio protegido, situada en el centro de Londres, se encontraba en estado de abandono antes de ser reconvertida en una base multifuncional para un negocio familiar, reuniones con clientes, obras benéficas y encuentros sociales. El reto no solo consistía en modernizar la propiedad, sino en hacerlo respetando su patrimonio arquitectónico y satisfaciendo al mismo tiempo las exigencias de un entorno profesional contemporáneo.
Toda la tecnología se planificó con antelación y se integró de forma armoniosa, evitando alteraciones visibles en paredes, techos y detalles de época.
Las salas de reuniones, oficinas, salones y comedores se equiparon para facilitar la transición entre el uso profesional y los eventos sociales.
Edison trabajó en estrecha colaboración con arquitectos y diseñadores de interiores, proporcionando planos detallados y coordinando el proyecto para garantizar la armonización desde el principio.
Se crearon redes independientes y seguras para el sistema audiovisual, la iluminación, la seguridad y la informática, lo que garantizó el rendimiento sin comprometer la protección de los datos.